eritrocito (erythro- gr. ‘rojo’ + kyto- gr. cient. ‘célula’; docum. en ingl. desde 1894; véase también → cito-; -cito) [ingl. red blood cell, RBC]

1  s.m. Corpúsculo anucleado, de 7,2 a 7,5 μm de diámetro, 1,9 μm de espesor máximo y 140 μm2 de área superficial, que procede del reticulocito y constituye el elemento forme más numeroso circulante en la sangre. Se caracteriza por tener mayoritariamente forma de disco bicóncavo, por estar rodeado por una membrana sustentada en una red citoesquelética, de la que forman parte la actina y la espectrina, responsables de su morfología, y por contener en su interior hemoglobina dispuesta en forma de un material osmiofílico finamente granular. La membrana, cuyos glucolípidos determinan los grupos sanguíneos, regula el intercambio de sustancias entre el interior y el exterior y confiere al eritrocito una enorme flexibilidad y deformabilidad. La vida media del eritrocito es de 120 días, tras los cuales es fagocitado y destruido por macrófagos del bazo, el hígado y la médula ósea. El número normal de eritrocitos en la sangre circulante varía entre 4,5 × 1012/l y 5,5 × 1012/l. El área de la superficie de todos los eritrocitos circulantes es de 3800 m2.

SIN.: corpúsculo rojo, discocito, glóbulo rojo, hematíe; desus.: rodocito.

OBS.: La preferencia por "eritrocito", "glóbulo rojo" o "hematíe" depende del contexto y del registro lingüístico. || Pese a lo que el formante "-cito" parece indicar, los eritrocitos humanos no son verdaderas células, puesto que carecen de núcleo. Los eritrocitos de muchos otros mamíferos, en cambio, sí poseen núcleo.